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El pájaro de las dos jaulas de Edu Flores.- Alagón (Zaragoza): Apila, 2012. ISBN: 978-84-937896-7-1.

Había una vez un pájaro que pensaba que, de todos los animales que en la Tierra existen y han existido, las aves eran los seres más listos, valientes y divertidos.
Tengo mucha suerte por ser ave, creía, aunque en voz alta no lo decía.

Entendía que, de todos los pájaros que en el mundo había, eran los papagayos los más inteligentes, elegantes y avispados. 

Es algo muy grande esto de ser ave y papagayo, admitía, aunque en voz alta no lo decía.

 El protagonista del nuevo álbum ilustrado de Edu Flores es un papagayo orgulloso y vanidoso que se cree que es mejor que los demás animales por ser papagayo,  tener la cresta azulada , vivir en una selva tropical, comer pipas de girasol, vivir en palmeras cocoteras… Se siente tan importante que así lo grita para que todos lo escuchen, pero sus voces las oye un cazador de loros que pasaba por allí, lo agarra por el pescuezo y lo mete en una jaula. A partir de este momento comienza un viaje en el que descubrirá que existe un mundo maravilloso, más allá de nosotros mismos, y que para descubirlo sólo hay que mirar a nuestro alrededor.

El oso que amaba los libros, de Dennis Haseley y Jim LaMarche.- Barcelona: Editorial Juventud, 2002. ISBN: 84-261-3395-9

Una tarde de verano, el oso se alejó más que de costumbre de su cueva. Siguió un olor que le llevó hasta un claro en el bosque. Y allí descubrió unas cuantas cosas muy extrañas. Había una cabaña, ropa de vivos colores tendida en una cuerda, y una mujer.
Escondido detrás de un grueso árbol, el oso observó cómo la mujer se sentaba y abría un extraño objeto rectandular que tenía entre las manos. A pesar de los maravillosos olores a beicon, café y pan que salían de la cabaña y le cosquilleaban la nariz, el oso no podía dejar de contemplar a la mujer, intentando comprender qué estaba haciendo con el libro en sus manos.
Se sentía tranquilo al mirarla.

En su paseo diario por el bosque, un joven oso encuentra un trozo de papel escrito junto a un seto. Aunque no puede leerlo, causa en él tal magnetismo y curiosidad que lo guarda como un tesoro. Algunos años más tarde durante el verano, dando un paseo, observa a una joven con la mirada puesta en un libro. Este espectáculo, que relaciona con el papel que todavía conserva, le empujará a acudir todos los días a oír su mágica voz, aun sin comprender nada, y a escuchar las historias que la joven lee todas los días sentada junto a su cabaña.

Un álbum sobre la magia de leer… y de escuchar historias.

El pincel mágico

 

El pincel mágico. Un cuento chino de HONG Xuntao, adaptado por Françoise Jay e ilustrado por ZHONG Jie. Barcelona: Editorial Juventud, 2009. ISBN: 978-84-261-3745-6

Chen soñaba con ser pintor.
Su familia era pobre y no podía comprar pinturas,
ni tampoco comprar un pincel.
Pero Chen persiguió su sueño, y un día su obstinación
se vio recompensada con el regalo de un anciano:
¡un pincel mágico!
A partir de entonces, tdo lo que dibujaba Chen cobraba vida,
pero Boya, el jefe del pueblo, un hombre codicioso y sin corazón,
quería a toda costa conseguir el maravilloso pincel…


 

Para nada sucias

Para nada sucias de Wanja Olten (texto)  y Manuela Olten (ilustraciones). Barcelona: Takatuka, 2010. ISBN: 978-84-92696-23-9

Demasiado a menudo tengo que hacer cosas
aburridas como ir pronto a la cama, sentarme
derecha en la mesa o…

                              ¡lavarme las manos!

Pero las manos sólo hay que lavárselas
cuando están sucias de verdad.
                                 O sea, casi nunca.

…Y lo que más me fastidia es tener que lavarme
las
manos aunque no estén para nada sucias. Por ejemplo,
después de acariciar los conejos. Los conejos no están
sucios, están suaves.

 

Lavarse las manos ¡qué rollo! ¿por qué tiene que lavarse las manos si no están sucias?, piensa la protagonista.  No están sucias cuando acaricia a los conejos y mucho menos cuando ha estado jugando en el arroyo. Si ha jugado con el barro sí que se las ensucia de verdad pero se las limpia en la falda y ya está.   Su madre insiste, explicando  que sus manos están llenas de bacterias, unos bichitos invisibles que la harán enfermar.

El libro nos ofrece una visión divertida sobre las discrepancias entre adultos y niños respecto a la necesidad de lavarse las manos.

La caja de los recuerdos

 La caja de los recuerdos, texto de Anna Castagnoli; ilustraciones de Isabelle Arsenault. Pontevedra: OQO editora, 2010. ISBN: 978-84-9871-077-9

 
Había decidido que la caja de la estrella rota 
sería mi caja de los recuerdos.

Dentro estaba la estrella
que se había despegado de la tapa
cuando la caja era nueva;
aunque yo siempre la había visto así,
con la estrella rota.

Estaba la canica que había encontrado delante del portal,
el rotulador de punta fina,
las tres piedras que había recogido en el mar:
el Ojo de Tigre, la Piedra de Nieve y la Esmeralda,
la hoja seca bordada de garabatos rosa
que creí que eran dibujados
de lo bien hechos que estaban,
un pajarito de lana
y las migas de pan
que recogía cada día del mantel,
a pesar de que el pajarito nunca las comía.
Era el pájaro de lana más pequeño del mundo.
Y también una pulsera con perlas falsas,
pero iguales a las de verdad.

 La niña protagonista de esta historia  nos narra en primera persona su relación afectiva con una serie de objetos carentes de valor material, que guarda en una vieja caja. Para ella todos son de gran valor pero siente que otras personas pueden desearlos y sentir también algo especial por ellos, además piensa que esos elementos se sentirán felices al ser libres y abandonar su caja, así que decide “liberarlos”.

La niña deja de poseer cosas materiales, cambia de intereses y desea que otros disfruten de sus objetos tan especiales, ha aprendido que la vida no se reduce a poseer y almacenar para su uso personal, hay que compartir esos elementos maravillosos para que otras personas los conozcan y gocen con ellos.

Caperucita Roja

Caperucita roja, de Jacob y Wilhelm Grimm, ilustrado por Beatriz Martín-Vidal. Madrid: Oxford,2010. ISBN: 978-84-673-5396-9.

Edición maravillosamente ilustrada de uno de los cuentos clásicos favoritos de los pequeños lectores, en su versión original de Jacob y Wilhem Grimm.

Érase una vez una joven muchacha tan dulce,

que bastaba con verla para encariñarse con ella.

Aunque sin duda, quien más la quería y con

diferencia era su abuela, que no se le ocurría mejor

manera de demostrar su cariño que colmándola

de regalos. En cierta ocasión, llegó a regalarle una

caperuza de terciopelo rojo a juego con una capa

del mismo color, y como a la muchacha le quedaba

tan bien y no quería ponerse otra cosa, la gente

terminó por olvidarse de su nombre y empezó

a llamarla Caperucita Roja.


Dos hermanas reciben visita

Dos hermanas reciben visita de Sonja Bougaeva. Barcelona: Takatuka, 2010. ISBN:978-84-93696-45-1.

En una isla vivían dos hermanas.

Su vida allí era feliz. Nunca sucedía nada grave, excepto cuando
los caracoles se comían las fresas, quizás, o cuando se terminaba el té. Entonces las hermanas remaban con el bote para ir a comprar a la ciudad más próxima.

Una vez a la semana venía el transbordador con los periódicos.

Todo iba bien…

…hasta que, un día, el cartero les trajo una carta.

Las hermanas abrieron el sobre y leyeron:

“Esperadme el martes.
Vuestro primo, Hans.” 

-¿El martes? ¡Pero si es hoy!

Tener un primo de visita es estupendo. Y si se pone a arreglar cosas, puede ser de gran ayuda. Pero cuando Hans empieza a meterse cada vez más con su manera de vivir y a decirles todo lo que habría que mejorar… entonces chocan dos estilos de vida distintos.

Una historia sobre personas pacientes y personas intransigentes. Y, sobre todo, una historia con gracia.

La vieja Lulula

La vieja Lulula de Mar Pavón, con ilustraciones de Alessandra Cimatoribus. Pontevedra: OQO editora, 2010. ISBN: 978-84-9871-251-3.

El día había amanecido con nubarrones que anunciaban lluvia,
pero la vieja Lulula se había levantado aquella mañana
empeñada en hacer la colada.

Después de desayunar, fregar su tacita de loza
y cepillarse el único diente que le quedaba,
salió disparada hacia la pila
que había en el patio de su casa.

Lulula enjabonó y restregó
su camisón de raso,
su bata de seda,
las medias de punto,
su falda de pana,
su blusa de lino,
el mantón de lana,
y sus guantes de felpa.
Lo aclaró todo con agua, miró al cielo…
y arrugó la nariz:
¡estaba a punto de caer un chaparrón!

La vieja Lulula decide hacer su colada diaria y colgar a secar su ropa en el patio, a pesar del augurio de tormenta. Unas voces misteriosas de su jardín y que aparentemente proceden del cerezo, el patinete, el azadón, el pozo, el balancín e incluso de su loro y de su perro, intentan disuadirla pero ella no hace caso.


Mar Pavón, vuelve a ofrecernos otra historia fantástica en las que las adivinanzas juegan un papel importante y desconcertante en el lector, que no sabe a qué se debe la presencia constante del número siete –siete es el número mágico: los siete días de la semana, la siete notas musicales, los siete pecados capitales, los siete colores del arco iris-, hasta que llega al final del relato…”.

Mi madre

Mi madre texto cedido por Mother Bridge of Love; ilustraciones de Josée Masse. Singapur: Intermon Oxfam, 2009. ISBN: 978-84-8452-641-4

Había una vez dos mujeres

que no se llegaron a conocer jamás.

A una no la conoces,

a la otra la llamas “mamá”.

¿De dónde vengo?
Hay tantas respuestas para esta pregunta, tantos elementos que se unen y determinan la vida de un niño… Pero, ¿y si el niño es adoptado? ¿Cómo se le explica qué son los padres biológicos y los adoptivos? Este es un buen punto de partida, ya que sólo se trata de dos formas distintas de amor.

Este bonito poema celebra el vínculo entre madre e hijo de una manera muy especial. A través del diálogo entre una niña y su madre adoptiva, Mi madre transmite un mensaje conmovedor y que sirve de inspiración a padres e hijos adoptivos de todo el mundo.

Seis maridos para una ratita de Jean-Pierre Kerloc´h e ilustrado por Christian Guibbaud. Madrid: Ediciones Jaguar, 2007. ISBN: 978-84-96423-82-4.

Trota-Pirueta está enamorada de una ratón gris, pero su madre, la reina blanca de las ratas no está de acuerdo. Ella quiere encontrar para su hija un marido mejor…

-Mi querida Trota-Pirueta, ya eres mayor así que hay que ir pensando en casarte.
-Precisamente de eso quería hablarte, madre. Me he enamorado.
-¡Enamorada! Pero, ¿de quién?
-De un ratoncito gris muy bueno.
-¡Qué desgracia! ¡Qué desgracia! ¡Qué desgracia! ¡Un ratoncito gris!¿Pero en qué estás pensando?
-¡Pues en él madre! Pienso en él día y noche.


Una historia disparatada y desternillante, pero también una pequeña lección de sentido común, amor y tolerancia.

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