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Archive for the ‘La historia de la manzana roja’ Category

 La historia de la manzana roja de Jan Lööf. Sevilla: Kalandraka, 2009. ISBN: 978-84-96388-34-5

Jan LÖÖF es un ilustrador y dibujante de cómic sueco, del que conocemos dos historias estupendas que se leen con imágenes grandes y con textos pequeños, como corresponde a la habilidad lectora de los niños a los que están destinadas.

El primero de ellos es Mi abuelo es pirata, publicado hace años por la Editorial Miñón y reeditado por Susaeta y del que tenemos un ejemplar en la biblioteca.

“Al abuelo le gusta contar viejas historias de cuando él era pirata. Aunque la abuela dice que son mentira  y que el abuelo trabajó toda su vida como empleado en Correos, el nieto sabe que su abuelo ha sido pirata. Y, por si hubiera alguna duda, un buen día, mientras la abuela se echa la siesta, el abuelo invita al nieto a que le acompañe en busca del tesoro de Omar”.  Se embarcan con los antiguos marineros del abuelo y se enfrentan a él, son capturados, escapan de prisión en un dirigible y, por fin, después de un día muy agitado, vuelven a casa, mientras todavía «la abuela seguía durmiendo en su hamaca. Mi abuelo se cambió de ropa enseguida, antes de que la abuela se despertara, y escondió de nuevo el traje de pirata en el desván . Yo sigo esperando que se lo ponga otra vez».

 El segundo es La historia de la manzana roja, publicado inicialmente en 1974 y reeditado por la editorial Kalandraka.

El comienzo de la historia ya es en sí mismo un cuento completo, al modo de las pequeñas historias de Augusto Monterroso:

Érase una vez un señor con un traje de rayas que, por casualidad, pasó por delante de una frutería. ‘Qué bien me sentaría una buena y jugosa manzana’, pensó el señor, y entró en la tienda. El frutero pensó que sería fácil engañar a aquel hombre, y le mostró una manzana de plástico…

A partir de ahí el desarrollo del cuento propone una serie de acciones encadenadas que se suceden desde que su personaje principal coloca en el alféizar de su ventana esa manzana de plástico para que se madure, hasta que despierta de su siesta de espera y se encuentra con que la manzana tiene un mordisco. ¿Qué ha sucedido? Pues multitud de cosas ingeniosamente encadenadas que vemos con los ojos cómplices de quien ve para poder explicar después lo sucedido a aquél que está dormido. En este cuento los lectores ven por el personaje y para el personaje protagonista, saben más que él, desean “avisarle” y, si esto no es posible, describirle después lo sucedido. De ahí que el gran interés que despierta en los niños proceda del papel activo que el lector tiene en la narración de la historia, de su tarea de “co-narrador”.

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